Los Thin Client reacondicionados no se compran igual que un PC convencional. Están pensados para trabajar conectados a escritorios remotos, servidores o plataformas centralizadas, por lo que su valor está en la eficiencia, el bajo consumo y la facilidad de administración.
Antes de elegir uno, revisa el sistema operativo, las conexiones disponibles, la compatibilidad con tu infraestructura y los requisitos de la plataforma de virtualización. También es importante valorar cuántos usuarios se van a desplegar y qué nivel de mantenimiento quieres reducir en cada puesto.
Cuando el entorno está bien preparado, un Thin Client puede simplificar mucho la gestión IT.